Edinumen

 

El español en... JAPÓN

Imprimir

Entrevista al profesor Javier Fernández Saavedra

javier_japon_2

Javier Fernández Saavedra, licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Santiago de Compostela, CAP por la Complutense, Máster en Traducción y Linguística por la Universidad UMIST de Manchester y diversos cursos de ELE y de correccion del DELE. Ha sido profesor de español en Manchester (Inglaterra), así como en diversas instituciones de Osaka (Japón). Actualmente trabaja a tiempo parcial en el Instituto Cervantes de Tokio desde su apertura.

 

Editorial Edinumen (E. Edinumen).- ¿Cuáles son los rasgos que definen el estilo de aprendizaje de los estudiantes de español japoneses?

Javier Fernández Saavedra (J. Fernández).- Es difícil ofrecer características o rasgos generales, pero entre ellos se podrían incluir la sistematización, el gusto por clases y currícula perfectamente estructurados y cohesionados, la claridad de objetivos a corto, medio y largo plazo, y el respeto al profesor.

Con respecto a rasgos más específicos dentro del aula, suelen ser estudiantes sacrificados y trabajadores, tímidos a la hora de participar en dinámicas de grupo o de preguntar las dudas que les puedan surgir, aunque por supuesto cada estudiante es diferente.


E. Edinumen.- ¿Cómo se percibe la cultura española en una ciudad como Tokio? ¿Qué visión tienen de nuestra sociedad o cuáles son los estereotipos más extendidos?

J. Fernández.- Los estereotipos más extendidos son los que en realidad nuestro país se ha encargado de exportar. La gastronomía y los bailes (no sólo el flamenco, sino también bailes latinoamericanos como la salsa o el tango) son los elementos culturales con los que los japoneses están más familiarizados.
Sin embargo, no todos los estereotipos son positivos. También España se percibe como un país en cierto modo peligroso para los turistas japoneses, y un porcentaje significativo de estudiantes que han ido a España dicen haber sufrido algún tipo de crimen.
Uno de los objetivos del Instituto Cervantes es acercar a la sociedad japonesa a otros elementos culturales a los que quizás no hayan podido tener acceso hasta este momento, y tratar de romper ese estereotipo de España como país de flamenco, paella y corridas de toros.


E. Edinumen.- ¿Cuál es la motivación principal por la que se animan a estudiar español los estudiantes que tenéis matriculados en el centro?

J. Fernández.- Es complicado generalizar en este aspecto. Cada estudiante es diferente y por tanto sus motivaciones también lo son.
Atreviéndome a categorizar a los estudiantes matriculados, quizás podríamos hablar de tres grupos básicos:
-Estudiantes que han tenido contacto con el español, ya sea por haberlo estudiado antes o por haber viajado a España o Latinoamérica.
-Estudiantes con tiempo libre, que desean estudiar un idioma y que se sienten atraídos por el estudio del español sin ninguna razón especifica, grupo en el que se destacan los jubilados y amas de casa.
-Estudiantes que consideran que estudiar español les ofrecerá ventajas o más alternativas a nivel profesional.

javier_japon.jpg

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Javier Fernández con una de sus clases

 

E. Edinumen.- ¿Qué consejo le darías a un docente de español que quisiera incorporarse a una escuela de español en Japón? ¿Qué comportamiento verbal y no verbal espera un estudiante japonés de su profesor?

J. Fernández.- Mi consejo sería que actuase con naturalidad, sin traicionar su propia personalidad o su estilo docente, pero asumiendo y aceptando las diferencias culturales propias del país, consejo que se podría aplicar a cualquier docente que trabaje en un país extranjero.

Entre las características mas valoradas por los estudiantes japoneses tal vez están la profesionalidad, la puntualidad, la organización del currículum (les gusta saber de antemano y antes de cada clase que se va a estudiar), entre otros aspectos, pero también sienten mucha curiosidad por descubrir las diferencias de personalidad y modo de proceder de un profesor extranjero, y por ello no esperan ni quizás desean que el profesor se comporte de una manera “típicamente japonesa”.

 


E. Edinumen.- ¿Cómo es la tradición educativa del país en lo que a la enseñanza y aprendizaje de idiomas extranjeros se refiere?

J. Fernández.- En general los estudiantes japoneses están muy influenciados por dos estilos de aprendizaje de lenguas:
En primer lugar, el estilo de aprendizaje de lenguas (principalmente de inglés), adquirido durante su etapa como estudiantes de escuela secundaria, que en Japón se divide en Junior High School (normalmente de los 12 a los 15 años) y High School (de los 15 a los 18 años). Este estilo se caracteriza por ser muy gramatical, con listas de reglas de gramática y vocabulario que los estudiantes aprenden de memoria, y con poco énfasis en la parte práctica (aunque en los últimos años la presencia de asistentes de lengua nativos (de inglés, y en ocasiones de francés y alemán) ha tratado de paliar este déficit.
Por otro lado también se puede considerar la influencia de las denominadas “eikawas” o escuelas de conversación, donde se ofertan clases privadas o de grupos de estudiantes muy pequeños, en las que el sistema de enseñanza es básicamente conversacional y situacional (viajes, negocios, etc.). Estas escuelas fundamentan la enseñanza de lenguas en base al sistema de enseñanza del inglés, por motivos de economía de recursos, básicamente.
Por supuesto, existen otras influencias, pero éstas son las más reconocidas habitualmente.


E. Edinumen.- ¿Nos podrías poner algunos ejemplos sobre mitos o leyendas que se hayan creado injustamente alrededor de la imagen que tenemos desde España de los estilos de aprendizaje en los estudiantes de español japoneses?

J. Fernández.- Es posible que uno de los mitos más extendidos es el del estudiante japonés como un estudiante pasivo que acepta las condiciones ofrecidas sin ofrecer alternativas o sin hacer demandas. Considero que es más bien lo contrario. El estudiante japonés le pide a una escuela de idiomas no solo calidad de enseñanza, sino otras muchas condiciones generales, como flexibilidad de horarios y de asistencia, posibilidad de cambios de nivel, de profesor, etc. Demandan una enseñanza lo más individual y personalizada posible, quizás uno de los mayores retos a los que se enfrenta el Instituto Cervantes en Japón.


E. Edinumen.- ¿Cuál es el interés que ha suscitado la todavía reciente apertura del Instituto Cervantes en Tokio? ¿Ha respondido a vuestras expectativas?

J. Fernández.- Hasta este momento, el interés ha sido muy positivo. Tanto el número de matrículas como la asistencia a los eventos culturales ha cumplido las expectativas más optimistas. Intentaremos seguir trabajando más y mejor para lograr que el interés no solo se mantenga sino que se amplie.


E. Edinumen.- Gracias

J. Fernández.- ¡A ustedes!